Heladería artesanal, cafetería y fuente de soda con toque vintage. Helados elaborados de manera artesanal, más digerible, sin sensación de empalagamiento, con ese clásico y especial sabor de los años 50's.
Los postres son nuestra vocación, en cada expresión de agrado, en cada sonrisa de nuestros pequeños visitantes encontramos satisfacción del trabajo bien hecho.
Nuestra faceta dulce es una historia que merece ser contada aparte. No solo de cebiches, sudados y más platos salados vive el hombre. ¡Que viva el postre! ¡Que viva el dulce!